¿Macho o hembra? Suele ser la última pregunta que se hace una familia antes de escribir al criador, y es la que tiene la respuesta menos dramática. En un caniche toy que va a vivir como perro de compañía, el sexo cambia un puñado de cosas prácticas: el marcaje, el celo, cuándo castrar y cómo encaja un segundo perro en casa. No decide lo cariñoso, lo listo ni lo fácil de educar que será tu perro. Eso viene de la raza, de los padres y de los primeros meses de vida. Forma parte de nuestra guía completa del caniche toy.

La respuesta corta

Como mascota, un caniche toy macho y una hembra son compañeros igual de apegados. Las diferencias entre sexos son tendencias, no reglas, y el carácter de cada cachorro varía mucho más que su sexo. Elige el sexo por motivos prácticos (celo, marcaje, un perro que ya vive en casa) y deja que el criador te ayude a elegir el cachorro.

Caniche toy macho o hembra de un vistazo

 MachoHembra
TamañoA menudo en la parte alta de los 24–28 cm del estándarA menudo algo más pequeña; el solapamiento es grande
Manto y peluqueríaIdénticoIdéntico
Tendencia de carácterMuy mimoso, juguetón hasta de adultoAlgo más independiente, madura un poco antes
MarcajeMás probable si está enteroRaro, aunque algunas lo hacen
CeloNo tieneUnas dos veces al año, unas tres semanas cada uno
Castración o esterilizaciónRutinaria; el momento, con tu veterinarioRutinaria; el momento, con tu veterinario
Segundo perroMás fácil con una hembraMás fácil con un macho

Caniche toy macho: lo que notan sus dueños

Pregunta a diez dueños de un caniche toy macho y casi todos usarán las mismas palabras: cariñoso, payaso, siempre pegado a tu pierna. Los machos de esta raza tienden a ser abiertamente cariñosos con toda la familia, y muchos conservan unas ganas de jugar de cachorro hasta bien entrada la edad adulta. Es una tendencia, no una garantía. Hay hembras que dan más mimos que cualquier macho, y machos que solo quieren a una persona. Los rasgos de carácter que comparten los dos sexos están en nuestra guía del carácter del caniche toy.

El lado práctico de un macho entero es el marcaje. Algunos machos empiezan a levantar la pata sobre los muebles entre los seis y los nueve meses, sobre todo si hay otros perros en casa o una hembra en celo en el vecindario. En el caniche toy el hábito suele ser leve y responde a la misma educación constante que usarías con cualquier cachorro, pero es más fácil prevenirlo que corregirlo, así que trata el primer intento de marcar como un momento de educación, no como una fase que pasará sola.

La castración reduce mucho todo esto. No debería cambiar la forma de ser del perro y, en un caniche toy de compañía, es la opción habitual. Cuándo hacerla es una conversación con tu veterinario, porque el momento depende del crecimiento y de la salud de cada perro.

Caniche toy hembra: lo que notan sus dueños

A las hembras se las suele describir como algo más independientes: igual de unidas a su familia, pero cariñosas a su manera y más rápidas en calmarse cuando termina el saludo. Muchos dueños sienten que su hembra maduró antes. La evidencia es anecdótica y el solapamiento entre sexos es enorme, así que no esperes un perro más tranquilo solo por haber elegido hembra.

El lado práctico de una hembra entera es el celo. En una raza pequeña el primer celo suele llegar entre los seis y los doce meses y después se repite más o menos cada seis meses. Cada ciclo dura unas tres semanas: hay sangrado, en casa necesita braguitas higiénicas, en el parque no puede ir suelta y todos los machos enteros a su alcance se interesarán por ella. Algunas hembras tienen además un embarazo psicológico unas semanas después del celo, con conducta de nido y cambios de humor que se pasan solos pero que pueden asustar a un dueño primerizo. La esterilización termina con todo esto; de nuevo, tu veterinario te orientará sobre el momento.

La castración cambia el panorama

Una vez castrado o esterilizado, la mayoría de las diferencias ligadas al sexo se reducen a casi nada. No hay marcaje por hormonas, no hay escapadas tras una hembra en celo, no hay ciclos que gestionar. Lo que queda es la personalidad de cada perro, que es justo lo que te enamoró cuando conociste al cachorro.

Un segundo perro en casa

Aquí es donde el sexo importa más. La combinación más fácil es casi siempre un macho y una hembra, sobre todo cuando al menos uno de los dos está castrado. Dos machos enteros pueden competir, y la competencia se agudiza si vive cerca una hembra en celo. Dos hembras también pueden llevarse mal. Nada de esto es una regla: el caniche toy es una raza sociable y hay miles de casas donde dos del mismo sexo conviven en paz. Pero si puedes elegir libremente, elige el sexo contrario al del perro que ya tienes, deja un año o más de diferencia de edad y preséntalos en terreno neutral.

Mitos que conviene olvidar

  • «Los machos son más agresivos». En esta raza, no. El caniche toy es un perro pequeño de compañía, y la agresividad en cualquiera de los dos sexos casi siempre viene de una mala socialización, del miedo o del dolor, no de las hormonas.
  • «Las hembras son más tranquilas y fáciles». Algunas sí. Otras son el perro más exigente de la casa. El sexo predice poco; los padres y el manejo temprano del criador predicen mucho.
  • «Los machos son más grandes, mejor con niños». La diferencia de tamaño es de uno o dos centímetros y unos cientos de gramos. Con niños lo que importa es la seguridad del perro y la educación de los niños con un perro pequeño.
  • «Una hembra debería tener una camada antes de esterilizarla». Una camada no aporta ningún beneficio de salud, y criar es un compromiso serio con sus propias pruebas y papeleo. Para una mascota, la respuesta es simplemente no.

Cómo decidir: cinco preguntas

  1. ¿Ya hay un perro en casa? Si es así, el sexo contrario suele ser la opción más fácil.
  2. ¿Puedes gestionar un celo dos veces al año? Braguitas, nada de ir suelta en el parque y más atención en los paseos, hasta que se esterilice.
  3. ¿Te molestaría el marcaje? Se puede prevenir, pero exige constancia desde el principio y, normalmente, castración.
  4. ¿Piensas criar o ir a exposiciones? Eso es otra conversación con el criador, con otros criterios. Para una mascota, no hace falta.
  5. ¿Has visto a los cachorros? A las siete u ocho semanas un buen criador sabe decirte qué cachorro de la camada es el atrevido, cuál el tranquilo y cuál el pensador. Eso te dice mucho más que el sexo.

Con la respuesta en la mano, vienen dos cosas. Elegir nombre, con ayuda de nuestra guía de nombres para caniche toy, que tiene listas separadas para machos y hembras. Y leer nuestra guía del cachorro de caniche toy sobre las primeras semanas en casa, que son iguales traigas el sexo que traigas.

Cuando escribas a un criador, dile si prefieres macho, hembra o te da igual. Un «me da igual» sincero deja al criador más margen para encajar el carácter de un cachorro con tu casa, que es lo que de verdad va a importar durante los próximos quince años.

¿Ya sabes si macho o hembra?

Valivans, criadero familiar ucraniano, cría caniche toy rojo y albaricoque en Valencia, España: registro UKU (reconocido por la FCI), padres con pruebas de salud y cachorros criados en casa. Cuéntanos tu preferencia, macho, hembra o indiferente, cuando nos escribas o te unas a la lista de espera.

Preguntas frecuentes

Ninguno de los dos. Como compañía, machos y hembras son igual de apegados, listos y fáciles de educar. Las diferencias son prácticas: un macho entero tiene más tendencia a marcar y una hembra entra en celo unas dos veces al año hasta que se esteriliza. El carácter de cada cachorro varía mucho más que el sexo.

Muchos dueños describen al macho como el más mimoso de los dos y a la hembra como algo más independiente, pero son tendencias con muchísimo solapamiento. La socialización, los padres y la personalidad del propio cachorro pesan más que el sexo.

Un macho entero tiene más probabilidad de marcar que una hembra, sobre todo si no se corrige desde el principio. Una educación constante desde la primera semana y la castración en el momento que recomiende tu veterinario lo evitan o lo resuelven en la mayoría de los perros.

Normalmente unas dos veces al año, y cada celo dura alrededor de tres semanas. En una raza pequeña el primer celo suele llegar entre los seis y los doce meses. La esterilización elimina los celos; tu veterinario te orientará sobre cuándo hacerla.

La pareja de sexos distintos suele ser la combinación más fácil, sobre todo cuando al menos uno de los dos está castrado. Dos machos o dos hembras también pueden convivir bien, pero tienen más tendencia a competir, así que preséntalos con calma y deja una diferencia de edad.